viernes, 29 de mayo de 2015

Querido George:


(Sí, ya sé que no te llamas George. Sólo continúa leyendo y entenderás.)

Creo que nunca te había mostrado algo escrito por mí, así que por favor ten en mente que este texto seguramente te tomará por sorpresa y probablemente te resultará cursi. Debes saber también que he intentado escribirte desde hace tiempo pero las palabras no habían querido salir hasta hoy, siento haberme tardado tanto en dedicarte unos cuantos párrafos. En fin...

Hace unas semanas recibí un mensaje de una persona que yo consideraba mi mejor amigo. Me puse a pensar en todo aquello que esa persona conocía de mí, estuve pensando en qué tanto valoraba mi compañía y qué tantos secretos había guardado sobre mi vida; la verdad es que después de tanto pensar lo único que terminé haciendo fue ponerme a llorar. No lloré por los recuerdos ni el dolor al ver a esa persona en mi mente, la verdad es que derramé lágrimas porque me di cuenta que los mejores amigos nunca son aquellos a los que les das el título.

Esa persona seguro sabe el nombre de mi banda favorita, también puede decir en donde vivo y sabe cuando lloro. Pero igual sé que esa persona no tiene idea de porque mi banda favorita es una de las mejores cosas que he tenido la fortuna de conocer, tampoco conoce mi casa porque nunca ha estado ahí y he de decir que nunca me ha visto llorar. 

Entiende por favor que no estoy comparando, ni busco "superar" la pérdida de un amigo diciendo lo bueno que eres. Simplemente quiero reconocer el gran don que tienes para escucharme, la paciencia con la que cuentas que te ha permitido soportar mis errores, tu calidad de alma que no me deja olvidar mis sueños y tu grandeza que no se olvida de aceptar el raro y cansado paquete que soy yo. Para ti no peso 70 u 80 kilos, no tengo cuatro ojos ni muchos menos soy un color de piel, para ti soy una persona que tiene metas y cualidades. 

Con este corto vocabulario y gran espacio para escribir, sencillamente quiero que sepas que eres una de las personas más importantes que se ha atrevido a cruzar mi camino y conocerme. Eres un gran ser humano, el tipo de chico que cualquiera quisiera merecer, eres ese cálido abrazo que ha todos hace sentir bien; cada palabra y cada detalle que viene de ti es una bendición. 

Y no, aún después de todo este gran balbuceo no tengo el valor de llamarte mejor amigo. Y no porque no puedas serlo, más bien esto tiene que ver con mi fobia al fracaso o al error; el temor a decir que eres mi amigo no se debe a la historia, sino a la experiencia. Así que por eso te llamaré George. Porque simplemente eres el George de mi Izzie. Eres aquel que sabe cuando algo anda mal por la mera expresión de mi rostro, eres aquel con el que la química va más allá de un saludo cordial, eres aquel al cual no sólo le importa la historia del corazón roto sino que se preocupa por la reparación del mismo, y eres aquel con el que la vida no vale más que una hora de risas en el autobús. Y perdón, pero no explicaré más, para entender completamente la referencia necesitarás ver Grey's Anatomy (¡Ja!).

Finalmente quiero decirte que aunque no lo parezca, a pesar de que hace tiempo que no conversamos como solíamos hacerlo en aquellos trayectos de regreso a casa, en mi corazón siempre estás presente. Y no lo digo sólo porque quiero quedar bien o porque quiero pedirte un favor, lo hago porque eres una persona increíble y porque quiero hacerlo, eso es todo.

Con el corazón abierto,

Chapu.

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